El ministro del Interior, Guillermo Francos, aseguró que los salarios aumentaron un 117% en el último año y que todas las categorías de trabajadores lograron incrementos por encima de la inflación. Sin embargo, esta afirmación contrasta fuertemente con la realidad que vive la mayoría de los argentinos, cuyos ingresos siguen perdiendo poder adquisitivo frente a una inflación interanual que supera el 250%.
Francos también celebró una «disminución histórica en la conflictividad laboral», pero omitió señalar que dicha baja se da en un contexto de fuerte ajuste, temor a despidos y pérdida de derechos. Menos paros no necesariamente reflejan mejores condiciones laborales, sino un clima de incertidumbre y resignación entre los trabajadores, muchos de los cuales no llegan a cubrir la canasta básica.
El discurso oficial intenta instalar una narrativa de recuperación salarial que no se condice con los índices de pobreza, la caída del consumo ni el cierre de paritarias por debajo del alza de precios. Mientras el Gobierno muestra gráficos optimistas, la realidad en la calle desmiente cualquier repunte económico sostenido para las familias trabajadoras.
«LOS SALARIOS AUMENTARON UN 117% DESDE QUE MILEI LLEGÓ AL GOBIERNO»
