El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a mostrarse alineado con Washington al afirmar que “Estados Unidos ayuda a la Argentina porque identificó un ataque político. No nos pidió nada a cambio”. Las declaraciones, en torno al swap por u$s20.000 millones y la intervención norteamericana en el mercado cambiario, generaron fuerte controversia por el intento de presentar la operación como un gesto desinteresado.
Analistas y opositores cuestionaron la “inocencia” del discurso oficial, recordando que históricamente ningún auxilio financiero de potencias extranjeras fue gratuito. Mientras Caputo insiste en que “no hay pérdida de soberanía” y que la medida traerá “beneficios mutuos”, economistas advierten que la política económica argentina podría estar quedando subordinada a los intereses de la Casa Blanca.
