El Gobierno de Javier Milei cerró un primer año de gestión en el que alternó buenas y malas, pero con una salvedad: desde una posición de clara minoría parlamentaria, logró aprobar los proyectos que necesitaba para llevar a cabo su plan. En ese proceso, el PRO fue un aliado clave, aunque en las últimas semanas ese vínculo se rompió y se abre un interrogante hacia adelante.
Ante este escenario, el resto de los partidos de la llamada oposición dialoguista tienen la chance de ganar terreno y, a su vez, hacer valer su apoyo. En ese lote se encuentra el radicalismo, que antes deberá librar sus propias batallas internas. Sin ir más lejos, el bloque en el Congreso se partió y hasta hay un grupo de legisladores que se auto perciben libertarios.
“Es difícil aprovechar una oportunidad cuando tu fuerza política está en un estado deliberativo, en todo caso, lo aprovecha un sector del radicalismo y no todo el partido”, afirmó a TN un legislador de larga trayectoria. El caso es que la UCR tiene varias posiciones: los bloques tienen una lógica, los gobernadores otra y el partido a nivel nacional una distinta.
“El radicalismo no tiene un posicionamiento unívoco con relación al Gobierno”, indicó un diputado de peso en el partido centenario. Y puso en duda un acercamiento formal con el oficialismo: “Entiendo que al Gobierno le cae incómoda una relación más próxima con el radicalismo, por su propia narrativa. Más allá de que alguna vez lo necesite o no”.
Las posiciones están encontradas en la UCR, donde lo único definido de manera tajante son los extremos: el bloque que responde a Martín Lousteau y Facundo Manes, con una férrea oposición; y los denominados “radicales peluca” completamente alineados.
“Nuestra voluntad de acompañar fue siempre en virtud de apoyar el cambio que necesita la Argentina y sintiendo que nuestro electorado está ahí”, expresó uno de los radicales libertarios a este medio. Además, hizo hincapié en que “nunca lo pensamos como algo a cambio. Por lo que no tener lugares en el gobierno o otros gestos para nosotros no cambia en nada el rumbo que tenemos. Seguiremos acompañando siempre que sea lo adecuado, oportuno y necesario para el cambio”.
Otro legislador del mismo sector apuntó a este medio que “creo que es importante el rol que podría tomar el partido. Podría ser muy importante en lo que viene, sobre todo por la presencia territorial que tenemos. Todo depende de que se entienda y dejen de lado los personalismos”. Y remarcó: “Por lo que venimos hablando, LLA valora eso de la UCR y bajaron los decibeles”.
“Con la foto de hoy, veo dos escenarios: en el primero, LLA en gran parte del territorio va solo y el resto del arco opositor se junta y arma algo; en el segundo, los tres partidos pueden ir juntos, con liderazgo libertario y pierdan la marca y el sentido de ser el PRO y el radicalismo”, señaló Luis Picat en referencia a las elecciones de legislativas del 2025.
“El rol del radicalismo va a ser difícil, porque LLA en varios distritos tiene los mismos votos que la UCR, y la que tiene las de ganar es el oficialismo, en este escenario”, apuntó Picat. “La UCR va a tener que empezar a tener el discurso que el votante le está pidiendo, que tiene que ver con los logros económicos del Gobierno”, aclaró.
Y advirtió: “La elección está nacionalizada, por lo cual los actores locales es muy difícil que tengan incidencia. Lo que se verá hacia adelante es que el que tenga gestión y pueda mostrarla, tendrá más posibilidades de ganar. Y son pocos los que se pueden creer candidatos en este punto”
