Los vendedores ambulantes atraviesan uno de los períodos más críticos de los últimos años, con una caída del 60% en las ventas que pone en jaque la subsistencia diaria. Martín Davios, referente de los Trabajadores de Espacios Públicos, aseguró que la situación es desesperante: “Hoy no vendemos ni la mitad de lo que se vendía el año pasado”, expresó al describir el panorama que golpea a cientos de familias que dependen de esta actividad.
A esa fuerte retracción del consumo se suma la ola de calor que afecta a la región, exponiendo a los trabajadores a jornadas que superan las ocho horas bajo temperaturas extremas. La combinación de factores económicos y climáticos profundiza la incertidumbre en un sector históricamente vulnerable, que hoy reclama medidas urgentes para sostener su fuente de ingreso.
