Luego de la fuerte polémica que desató el artículo de la reforma laboral que recortaba salarios durante licencias médicas, el Gobierno nacional se vio obligado a recular y anunciar cambios para evitar un mayor costo político. La iniciativa, que había generado rechazo sindical y tensión incluso entre bloques aliados, terminó convirtiéndose en un inesperado traspié para la Casa Rosada en pleno debate parlamentario.
La confirmación llegó por parte de la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista en el Senado, quien adelantó que impulsarán modificaciones en la Cámara de Diputados para que las enfermedades “severas, degenerativas o irrecuperables” continúen percibiendo el 100% del salario, siempre que exista acreditación médica fehaciente. El giro buscó desactivar el escándalo generado por el artículo que establecía pagos del 50% o 75% del haber en casos de enfermedades o accidentes ajenos al trabajo.
El punto más cuestionado había sido incorporado a último momento en la discusión de la Ley de Contrato de Trabajo, y fue interpretado como un avance sobre derechos adquiridos. La referencia oficial a ejemplos como “lastimarse jugando al fútbol” y las denuncias sobre una supuesta “mafia de certificados truchos” profundizaron el malestar. Frente al impacto negativo y al riesgo de que la reforma naufrague, el oficialismo optó por recalcular su estrategia y corregir un error que ya había escalado a crisis política.
