El presidente Javier Milei volvió a recurrir a la épica del sacrificio personal al afirmar que trabaja “16 horas por día” y que desconoce lo que son los fines de semana o los feriados, una declaración que contrasta con una realidad social marcada por el ajuste, la pérdida del poder adquisitivo, el cierre de programas públicos y el deterioro de áreas sensibles como la salud, la educación y la obra pública, donde millones de argentinos también trabajan sin descanso pero enfrentan salarios licuados, desempleo y una creciente incertidumbre, lo que expone una narrativa centrada en el esfuerzo individual del mandatario mientras se profundiza el impacto de un modelo económico que traslada el costo del “trabajo” a la sociedad en su conjunto.
“TRABAJO 16 HORAS POR DÍA, NO SÉ QUÉ ES UN SÁBADO, UN DOMINGO O UN FERIADO”
