En el primer partido post-Gallardo, con Escudero como DT interino y a la espera de Eduardo Coudet (que ya se desvinculó de Alavés y llegaría este miércoles al país), River empató 1-1 este lunes ante Independiente Rivadavia en Mendoza.
El duelo empezó con el visitante un poco mejor parado, con el arco de enfrente entre ceja y ceja y las ganas de dar vuelta rápidamente de página su presente aciago.
Pero fue el local el que aprovechó una desconcentración en la última línea de River, aunque Elordi no pudo batir a Beltrán, que tuvo una reacción encomiable. No obstante, fue un aviso de lo que vendría.
Porque más tarde, el corner ejecutado por el colombiano Villa generó un despeje a medias que capturó Gonzalo Ríos a la carrera y su zurdazo sacudió la red.
River quedó aturdido y casi al borde de un nuevo mazazo. Entonces el chico Freitas armó una buena jugada individual y abrió para la llegada franca de Galván, que no pudo superar a Bolcato.
El equipo de Alfredo Berti estaba agazapado para dar otro golpe a su rival, pero Beltrán tuvo otro tapadón tras un cabezazo a quemarropa de Studer.
Y cuando el partido se le volvía chivo al Millonario, un gran envío por el flanco izquierdo de Subiabre encontró la cabeza de Gonzalo Montiel, que no venía jugando bien, pero llegó en posición de centrodelantero, clavó el empate parcial y lo festejó golpeándose fuerte el escudo antes de abrazarse con sus compañeros, gesto que pretendió ser de unidad en medio de los rumores que afirman que el plantel está dividido.
Luego del entretiempo, el ritmo del partido pareció aplacarse, no así el rigor físico. Así, Subiabre le aplicó un feo pisotón al ingresado Crego y zafó por bastante poco de dejar a su equipo con diez.
River tocaba, pero no era profundo. Independiente Rivadavia apostaba al juego directo, aunque estaba impreciso y no pudo volver a someter a Beltrán, la figura de la noche.
La igualdad final dejó la cima en soledad para los mendocinos, que lideran la Zona B con 17 unidades. Seis puntos más abajo quedó River, en puestos de play-offs y a la espera de Chacho.
