El presidente Javier Milei volvió a cuestionar los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), conocidos como “Chachos”, y los calificó como “Plan Platita 2.0”. En ese marco, sostuvo que el peronismo “siempre propone gastar más” y cuestionó el uso de estos instrumentos como mecanismo de asistencia.
Desde La Rioja, la discusión se plantea desde otra perspectiva. El Gobierno provincial sostiene que los Chachos constituyen una herramienta propia para afrontar el impacto del ajuste nacional sobre los trabajadores, el consumo y la actividad económica local.
La Provincia dispuso una emisión de $4.000 millones y comenzó a entregar 50.000 Chachos por trabajador a empleados de la Administración Pública Provincial y personas vinculadas al Estado. Los bonos pueden utilizarse en comercios adheridos y para determinados impuestos y servicios provinciales, con el objetivo de favorecer su circulación dentro de la economía riojana.
Así, el debate excede la discusión entre “Chachos sí” o “Chachos no”. Mientras el Gobierno nacional defiende el ajuste como camino para ordenar las cuentas públicas, La Rioja apuesta por mecanismos propios para amortiguar sus efectos. Los Chachos no son presentados como una solución definitiva, sino como una herramienta concreta frente a un escenario económico adverso.
