LOS SALARIOS NO ALCANZAN A LA INLACIÓN

La velocidad con la que se mueven los precios de las tarifas y alimentos y el techo que el Gobierno nacional impuso a las paritarias continúan empujando a la baja el poder adquisitivo. El Índice de Salarios que publicó el Indec para mayo registró una suba del 2,2 por ciento; apenas 0,1 puntos porcentuales arriba de la inflación durante el mismo mes. Sin embargo, en el desagregado se observa que los salarios del sector público aumentaron solo 1,5 por ciento, mientras que los privados registrados tocaron un magro 2 por ciento. Ambas cifras quedaron por debajo del incremento general de precios en el mismo período.

El dato no es parte un fenómeno estadístico aislado, sino la consecuencia de la política económica libertaria, con eje en la licuación de los ingresos. En términos interanuales a mayo, la descapitalización de los sueldos muestra mayores evidencias: con una inflación del 33,2 por ciento; la suba de salarios públicos fue de de 27,4. En tanto los privados registrado crecieron 29,3 por ciento.

Desde el Ejecutivo despliegan distintas estrategias para intentar matizar el mal desempeño con el uso discrecional de promedios agregados. Entre las modificaciones al relevamiento del indicador, la actual gestión incluyó en el conteo a los trabajadores no registrados: el único componente que altera la tendencia y rescata aritméticamente el promedio general, con un incremento mensual del 3,5 por ciento. Este último registro tiene otra dificultad: proviene de encuestas más rezagas y de menor control que los datos administrativos de la Seguridad Social.

Frente al escenario de contracción, la respuesta de Milei fue el dibujo. El presidente decidió agregar de forma tardía la medición de la informalidad laboral, con el objetivo de alterar determinantemente el resultado de la estadística pública.

Los números desglosados revelan la realidad: que el poder de compra de los asalariados bajo convenio y de los empleados estatales son una de las principales anclas del esquema económico oficial, mientras recortan subsidios y aumentan luz, gas, agua, transporte, alquileres, y los precios en góndola de insumos básicos.

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