La llegada de carne importada desde Brasil, con precios hasta un 30% más bajos, encendió la preocupación entre productores y consumidores argentinos. Desde el sector ganadero advierten que la diferencia de costos no solo responde a cuestiones de mercado, sino también a estándares productivos y sanitarios que, aseguran, no alcanzan la calidad histórica de la carne argentina. En diálogo con distintos referentes del rubro, se recordó que el país mantiene uno de los sistemas de control más exigentes del mundo, y alertaron sobre la posible afectación a la competitividad local.
Especialistas también remarcan que el ingreso masivo de cortes brasileños podría modificar hábitos de consumo y desplazar a los productos nacionales, conocidos por su terneza y sabor distintivo. Advierten que, más allá del atractivo precio, el consumidor debe considerar el origen y las condiciones de producción. Mientras tanto, productores locales reclaman medidas para proteger la cadena cárnica argentina y evitar un deterioro de su prestigio.
