Es hijo de Graciela Romero y Raúl Metz, que continúan desaparecidos. El hombre de 48 años ya se encontró con su hermana Adriana, que lo buscó durante décadas.
Estela de Carlotto entró del brazo de Adriana Metz al escenario de la Casa por la Identidad. La muchacha no dejaba de sonreír y se frotaba los brazos, como si tuviera que cerciorarse de que no estaba soñando. Había encontrado a su hermano, nacido en un campo de concentración de Bahía Blanca, después de décadas de búsqueda. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo dijo que el hallazgo del Nieto 140 era un bálsamo para seguir a pesar de las circunstancias que marca un gobierno que busca arrasar con las políticas de Memoria, Verdad y Justicia. “Una vez más, la verdad arrasadora vuelve a imponerse al olvido y florece la identidad. Todavía falta encontrar a 300 nietos y nietas apropiados durante el terrorismo de Estado. Sigamos siendo ese país que iluminó al mundo en el camino de la memoria. Luchemos para que la verdad no se apague”, reclamó Carlotto.
El auditorio de la Casa por la Identidad, ubicado en el espacio de memoria que funciona en lo que fue el centro clandestino de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), estaba repleto. Lorena Battistiol Colayago, que busca a su hermano o hermana, repartía unas paletas con unos mensajes: “los hermanos sean unidos”, “tarda en llegar” y “vivan las abuelas”.
Los nietos que llegaron más temprano a la cita las fueron agarrando. Estaban Victoria Montenegro, Guillermo Pérez Roisinblit, Andrés La Blunda, Guillermo Amarilla Molfino, Pedro Nadal García, Belén Altamiranda Taranto y Horacio Pietragalla Corti, entre otros. Cuando comenzó la conferencia de prensa, todos y todas se agruparon alrededor de Estela de Carlotto, Adriana Metz y Manuel Goncalves Granada.
“Están los nietos que nos ayudan a seguir”, los saludó la presidenta de Abuelas. “A esta edad que yo tengo. Soy viejísima. Noventa y pico de años”, dijo Estela mientras despertaba carcajadas y aplausos.
A su derecha estaba Adriana, que no dejaba de sonreír. “Siempre sensible, inquieta y risueña, con su habilidad de tejedora, Adriana fue construyendo una red que la cobija y que hoy también abraza a su hermano”, celebró la presidenta de Abuelas.
