El Ejército israelí anunció este lunes nuevos ataques contra presuntas instalaciones de Hezbolá en el sur del Líbano, a pesar del alto el fuego, mientras que el grupo chiita aseguró que no reconocerá las negociaciones directas entre el gobierno libanés e Israel ni sus resultados, y se negó a deponer las armas.
“Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han comenzado a atacar las instalaciones de infraestructura de Hezbolá en el valle de la Bekaa y en otras zonas del sur del Líbano”, indicó un comunicado castrense israelí sin añadir más detalles. En una segunda nota, el Ejército afirmó que mató a tres supuestos milicianos del grupo chiita el domingo, en defensa propia, después de que estos se acercaran, según su versión, a la línea divisoria detrás de la cual sus tropas se mantienen instaladas en el sur del territorio libanés. “Tras la identificación, la Fuerza Aérea Israelí atacó y neutralizó a los terroristas para eliminar la amenaza”, señaló la nota de los militares, que afirmó además que las tropas israelíes destruyeron el cuartel general de Hezbolá en Bint Jbeil.
El Ejército de Israel instó el domingo a evacuar “de inmediato” varias localidades del sur de Líbano ante ataques inminentes tras la orden del primer ministro, Benjamín Netanyahu, de golpear “con contundencia” a Hezbolá en respuesta a dos proyectiles y un dron detectados en territorio israelí.
“Se desatará un incendio”
Mientras tanto, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, aseguró en una reunión con la enviada de la ONU para Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, que puede desatarse un incendio en el país vecino. “Naim Qassem está jugando con fuego y el fuego quemará a Hezbolá y a todo el Líbano (…) Si el gobierno libanés continúa amparándose en la organización terrorista Hezbolá, se desatará un incendio que arrasará el Líbano», dijo Katz a Hennis-Plasschaert refiriéndose al secretario general de la milicia chiíta libanesa, según un comunicado de Defensa israelí.
De acuerdo a esta información, el titular de Defensa israelí afirmó que el presidente libanés, Joseph Aoun, está “apostando con el futuro del Líbano” y que “no habrá un alto el fuego real en el Líbano mientras se siga disparando” contra el Ejército israelí y contra las comunidades del norte de Israel.
Israel mantiene bajo su control una amplia zona en el sur del Líbano, pero detuvo temporalmente los bombardeos sobre el país, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara el pasado día 16 de abril un alto el fuego y conversaciones entre los dos países. Las negociaciones, mediadas por Washington y sin participación de Hezbolá, no han impedido que se produzcan decenas de violaciones del acuerdo según acusaciones cruzadas entre Israel y Hezbolá. Líbano se ha visto arrastrado a la guerra en Medio Oriente el 2 de marzo después de que el grupo chiíta atacara a Israel en represalia por la muerte del entonces líder supremo iraní Alí Jamenei el primer día de la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero.
La postura de Hezbolá
Por su parte, el líder de Hezbolá, Naim Qassem, aseguró que no reconocerán las negociaciones directas entre el Líbano e Israel. “Que quede claro: para nosotros, estas negociaciones directas y sus resultados es como si nunca hubieran existido, y no nos importan en absoluto. Continuaremos nuestra resistencia protectora en defensa del Líbano y su pueblo”, sentenció el clérigo chiíta en un comunicado. “No renunciaremos a nuestras armas ni a nuestra defensa”, indicó.
Israel busca en última instancia en las negociaciones el desarme de Hezbolá, mientras que el Líbano espera una retirada de las tropas israelíes presentes en el sur del país para avanzar en las negociaciones con una representación de mayor nivel. Qassem consideró que entablar un diálogo con Israel supone una “concesión gratuita, humillante e innecesaria”, y alertó de que el gobierno libanés no obtendrá nada a cambio.
“Rechazamos categóricamente cualquier negociación directa, y que quienes ostentan el poder sepan que sus actos no beneficiarán ni al Líbano ni a ellos mismos. Lo que el enemigo israelí-estadounidense quiere de ellos no está en sus manos”, insistió el secretario general. “Por el contrario, el Estado debería iniciar conversaciones indirectas con las autoridades israelíes, así como una iniciativa de diálogo interno entre actores libaneses para consensuar una hoja de ruta que ponga por delante los intereses de la nación”, añadió.
El jefe del movimiento político y armado también llamó al Gobierno libanés a que revoque su decisión de ilegalizar las actividades militares de Hezbolá, una medida aprobada al inicio de la guerra hace dos meses, en respuesta al ataque contra Israel que hizo estallar la violencia. El Consejo de Ministros del Líbano ya había encargado al Ejército el desarme del grupo chiíta el verano pasado, pero el proceso avanzó con lentitud fuera de la franja fronteriza donde Hezbolá cesó su actividad armada de forma voluntaria.
Más de 2.500 personas han muerto en ataques de Israel en el Líbano desde el estallido de la guerra, unas acciones que no han cesado pese al frágil acuerdo de alto el fuego en vigor, informó el domingo el Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud libanés. El departamento dijo en un comunicado que el balance total acumulado de la agresión, desde el 2 de marzo hasta el 26 de abril, es de 2.509 muertos y 7.755 heridos, mientras detalló que unos ataques israelíes registrados el sábado acabaron con la vida de al menos siete personas y causaron 24 heridos, entre ellos tres niños.
