En los últimos quince días, mientras se iban conociendo los detalles de las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) con Karina Milei como una de las principales responsables, las encuestas mostraban que la distancia entre Fuerza Patria y La Libertad Avanza se acrecentaba. Un detalle que parece no haber sido tomado en cuenta por los cerebros libertarios. El peronismo, vale decirlo, recibió las mismas encuestas y decidió no difundirlas para mantener el entusiasmo militante.
Durante estas dos semanas el gobierno perdió el centro de la escena, el control de la agenda y el manejo de la política. La economía hace rato que la tiene perdida. Todos estos elementos fueron construyendo lo que sería la derrota de este domingo.
Hasta ahora Mieli solo reconoció que perdió. «Sin duda en el plano político tuvimos una clara derrota. tenemos que aceptar los resultados y no fueron positivos y debemos aceptarlos», fue la frase de Milei que casi lo muestra como un estadista. De inmediato ratificó su modelo económico: «Más allá de este resultado, quiero señalar a todos los argentinos, que el rumbo no se va a modificar sino a redoblar». Una decisión temeraria que Milei justificó en que el porcentaje de votos que obtuvo Fuerza Patria es el techo y los que cosechó LLA representan el piso con el competirá en octubre.
El presidente habló de autocríticas pero no señaló a nadie en particular y mucho menos habló de despidos. No es para menos. La estrategia electoral fue pergeñada por su hermana Karina y Lule Menem que impusieron la tesis de las candidaturas puras porque afirmaban que la marca, La Libertada Avanza, es la que tracciona. No hubo caso.
Lo paradójico es que estos dos nombres y apellidos se repiten en dos situaciones críticas que todavía vive el gobierno: el estrepitoso fracaso electoral de este 7 de septiembre y, sobre todo, las coimas en discapacidad. Y Milei parece que antes de eyectar a su hermana se cortará un brazo, el que dijo que se iba a quitar si aumentaba un impuesto.
La derrota, sin duda, es dura de digerir.
