El presidente del PRO en La Rioja, Julio Sahad, deslizó la posibilidad de formar alianzas electorales sin cerrar la puerta a ningún espacio, incluso a La Libertad Avanza. Aunque intenta vestir el discurso con frases como “defender la identidad” o “tener valores”, lo cierto es que el partido amarillo parece más enfocado en sobrevivir políticamente que en sostener una línea clara frente al electorado.
Mientras en otras provincias se negocia a contrarreloj la fusión con los libertarios, en La Rioja se apela a una ambigüedad calculada: se habla de diálogo, de propuestas superadoras, pero no se explicita ni una sola línea programática ni se establece un límite ético claro para esos posibles acuerdos. El discurso de Sahad suena más a estrategia de posicionamiento que a una definición política de fondo.
El PRO riojano dice no querer “perder la identidad”, pero coquetea con una fuerza que desprecia los partidos, la institucionalidad y el federalismo. Las alianzas por conveniencia, sin contenido ni principios firmes, no solo debilitan la propuesta del espacio, sino que refuerzan la percepción de una dirigencia más preocupada por sostener cargos que por construir una alternativa sólida y coherente.
EL PRO LA RIOJA NO DESCARTA POSIBLES ALIANZAS
