Los paros que llevaron adelante los gremios aeronáuticos generaron un nuevo conflicto con el Gobierno. El último pico de tensión sucedió ayer, cuando el vocero presidencial, Manuel Adorni, dijo que el Ejecutivo mantenía conversaciones con empresas privadas para que “se hagan cargo de Aerolíneas Argentinas”. Lo cierto es que la frase despertó una serie de inquietudes sobre cómo puede seguir la pelea y cuál será el futuro de la aerolínea de bandera.
Originalmente, la disputa entre los gremios aeronáuticos y Aerolíneas comenzó con un reclamo de mejora salarial. Sin embargo, con el correr de los días se sumaron otros cuestionamientos como el posible desplazamiento del titular del gremio de los pilotos, Pablo Biró, del directorio de la firma y el objetivo de privatizar la compañía impulsado por Milei.
Lo cierto es que a raíz de esta situación el miércoles se realizó una reunión de urgencia entre el jefe de Gabinete, la secretaria general de la Presidencia, el ministro de Economía, el asesor Santiago Caputo, y el titular de Aerolíneas Argentinas. Pasada esa convocatoria, Adorni insistió en que “el Gobierno nacional inició conversaciones con varias empresas privadas latinoamericanas para que se hagan cargo de la operación de Aerolíneas Argentinas en caso de que las extorsiones que están recibiendo los argentinos continúen”.
El mensaje, en realidad, fue una advertencia para presionar a los gremios y terminar con las medidas de fuerza, pero más allá de los dichos, distintas fuentes del Ejecutivo consultadas por TN explicaron que para que las empresas se hagan cargo completamente de la operación de Aerolíneas se necesita de una ley de privatización.
De todos modos, sí contaron que hay “sondeos para gerenciar” la empresa y reconocieron que el proceso para pasar el mando de la línea aérea al sector privado reviste sus complejidades. “Mover un avión es un poco más que hacer subir dos pilotos”, admitió una fuente oficial al tanto de las conversaciones con el sector.
