El ajuste previsional se consolidó como uno de los pilares centrales del programa económico del gobierno de Javier Milei. Desde el inicio de la gestión libertaria, los jubilados perdieron en promedio casi 5 millones de pesos, mientras que el haber medio cayó un 23% en términos reales respecto de 2023. En la actualidad, la jubilación mínima apenas alcanza para cubrir un tercio del costo de la canasta básica de las personas mayores, dejando a siete de cada diez jubilados con ingresos insuficientes para subsistir.
Lejos de tratarse de una situación coyuntural, distintos informes advierten que el deterioro es estructural y tiene un “techo” definido. Al estar las jubilaciones atadas exclusivamente a la inflación tras el DNU 274/2024, no existe margen para recuperar el poder adquisitivo perdido. Esta dinámica implicó una transferencia multimillonaria de recursos desde el sistema previsional hacia el ajuste fiscal, con un recorte acumulado que supera los 16,5 billones de pesos.
En paralelo, el Presupuesto 2026 profundiza esta tendencia al consolidar el recorte sobre los ingresos de los jubilados. Si bien se prevé un leve aumento real en las partidas generales, el bono extraordinario de la mínima continuará congelado, lo que impactará directamente en los sectores más vulnerables. En un contexto de suba sostenida de alimentos, servicios y medicamentos, la política previsional refuerza un escenario de vejez empobrecida que expone a los adultos mayores como uno de los sectores más castigados del actual modelo económico.
