El Gobierno nacional dispuso un nuevo ajuste tarifario que pone fin al congelamiento previo a las elecciones y abre una etapa de incrementos sostenidos en servicios públicos. Desde noviembre, las facturas de gas registrarán un aumento promedio del 3,8% a nivel nacional, mientras que se proyectan subas similares en electricidad, agua y combustibles, en el marco de un esquema que busca acompañar la salida paulatina de subsidios estatales.
En paralelo, el Ejecutivo actualizó los impuestos a los combustibles, lo que generará un incremento de entre 1% y 1,5% en nafta y gasoil en todo el país. Según fuentes oficiales, la medida forma parte de una estrategia para equilibrar las cuentas públicas y eliminar progresivamente la mayoría de los fondos fiduciarios, consolidando así un escenario de mayor disciplina fiscal.
