El Gobierno de La Rioja oficializó la declaración de emergencia hídrica ante la crítica situación que atraviesa toda la provincia. Pese a las lluvias registradas en las últimas semanas, las fuentes superficiales y subterráneas no lograron recuperar sus niveles, lo que mantuvo bajos los caudales de ríos, drenes y perforaciones. La prolongada sequía, sumada a un 2024 que fue el año más cálido desde 1961, configuró un escenario de extrema vulnerabilidad para el abastecimiento de agua potable.
Frente a este panorama, el Ministerio de Agua y Energía y la Secretaría de Agua activaron un plan de acción que incluye mantenimiento intensivo de perforaciones y sistemas de rebombeo, incorporación de nuevas fuentes de captación, ampliación de acueductos estratégicos y asistencia a zonas rurales. Además, continúan los trabajos coordinados con los Consorcios de Usuarios de Agua, con el objetivo de optimizar el uso del recurso y garantizar el riego en distintas áreas productivas.
La situación de los diques revela un cuadro dispar pero preocupante: mientras Los Sauces se encuentra en su nivel mínimo útil y El Cisco registra el volumen más bajo en una década, otros como Chañarmuyo y La Greda mantienen valores más estables. Las autoridades advirtieron que, aun sin extracción, algunos embalses continuarán descendiendo por evaporación, por lo que llamaron a extremar los cuidados y adoptar un uso responsable del agua en todos los departamentos.
