El presidente Javier Milei volvió a exhibir sin matices su alineamiento automático con los Estados Unidos al respaldar públicamente una eventual intervención norteamericana en Venezuela. Con declaraciones cargadas de violencia discursiva, Milei sostuvo que “parte de la discusión geopolítica es terminar con el socialismo asesino”, en una frase que refuerza su visión binaria del mundo y su subordinación ideológica a los intereses de Washington. El mandatario argentino no solo avaló la injerencia extranjera, sino que además celebró su sintonía con la administración de Donald Trump, profundizando un posicionamiento internacional que rompe con la tradición diplomática argentina.
Las expresiones presidenciales despertaron fuertes críticas en el arco político y académico, que advierten un claro gesto de cipayismo y una peligrosa renuncia a la soberanía en política exterior. “Milei actúa como un vocero de Estados Unidos antes que como presidente de los argentinos”, señalaron desde sectores opositores, cuestionando que el jefe de Estado legitime intervenciones militares y adopte un discurso que desconoce el derecho internacional. Para sus detractores, el alineamiento acrítico con Trump y Estados Unidos expone a la Argentina a un aislamiento regional y a un rol subordinado en el tablero geopolítico global.
