A un mes de haber sufrido una estafa de 17 millones de pesos, Brian Lanzelotta tomó una decisión que le genera una enorme tristeza: puso en venta la fábrica de papel higiénico que había construido durante el último año. El cantante contó que intentó encontrar distintas alternativas para mantener el emprendimiento, pero finalmente las deudas hicieron imposible continuar.
“Después de intentarlo, después de pensarlo, de analizarlo por muchos lugares, muchas formas, se hace imposible seguir adelante con la fábrica, ya que quedé con una deuda muy grande y me toca vender la fábrica para poder saldar las deudas”, explicó Brian en un video que publicó en sus redes sociales.
El fraude llevó al exparticipante de Gran Hermano a estar en una situación económica muy delicada. Desde entonces, intentó sostener Bien Limpio, pero no logró revertir la situación. “Con mucha tristeza me toca hoy vender, pero quiero creer que la persona que venga va a llevar a Bien Limpio a donde yo no pude”, expresó.
A pesar del difícil momento, aclaró que la fábrica continúa funcionando y que quien la compre recibirá un emprendimiento en marcha, con una cartera de clientes activa, maquinaria, proveedores, redes sociales y todos los insumos necesarios para continuar con la actividad. “Todos los meses crece un poco más y todos los meses factura un poquito más”, detalló.
Además, explicó que está dispuesto a acompañar a quien adquiera el negocio durante la transición y brindarle asesoramiento sobre proveedores, insumos, maquinaria y clientes. “No es que venís de cero, venís ya con una fábrica armada en funcionamiento y hay que seguir adelante nada más”, destacó.
La tristeza de Brian Lanzelotta por dejar su emprendimiento
Más allá del aspecto económico, la decisión representa para Brian el final de un proyecto al que había dedicado prácticamente todo su tiempo durante el último año. “Dejé todo para meterle a este proyecto y de la peor manera tengo que despedirme”, lamentó.
Y añadió: “Dejé hasta la música, dejé todo, dejé mi vida realmente para poder hacer esto y no se dio”.
Ahora, su objetivo es afrontar las obligaciones que quedaron después de la estafa. “Hoy ya no lo puedo sostener y me toca vender para poder salir adelante de las deudas que tengo hoy”, lamentó.
Brian había contado el mes pasado que la estafa había puesto en jaque su emprendimiento y que incluso había pensado en vender su camioneta y parte de los bienes que tenía para poder pagar lo que debía.
En aquel momento, visiblemente angustiado, había resumido su situación con una frase contundente: “Me dejaron arruinado”. Finalmente, tomó la decisión que había intentado evitar: vender la fábrica que levantó desde cero.
