Lloró e insinuó pedir refugio en una embajada, pero tras cartón aseguró que no escapará de la justicia. Exaltó la soberanía y, enseguida, posó al lado de un póster de Donald Trump sobre una bandera estadounidense. Jair Messias Bolsonaro está confundido: es un vaivén en persona.
Padece de insomnio. En una entrevista confesó problemas para conciliar el sueño temiendo que la policía acabe arrestándolo de madrugada. Atraviesa su peor momento en años: este martes el Supremo Tribunal Federal seguramente lo va a imputar como jefe de “organización delictiva” responsable por la destrucción del Palacio del Planalto para, una vez derrocado el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, establecer un régimen conducido por militares.
Entre los varios cargos que pesan sobre él está haber planeado el asesinato de Lula, mediante envenenamiento y para tal fin infiltró un informante en el equipo de seguridad del actual presidente.
Una investigación de la Policía Federal, con casi novecientas páginas, leída por los jueces del Supremo, asegura que el proyecto golpista nació en 2022 o antes, y se aceleró tras la victoria del líder del Partido de los Trabajadores en octubre de 2022. La hoja de ruta de los conjurados contemplaba, además, matar al vicepresidente, Geraldo Alckmin.
La tercera víctima del plan, según esa pesquisa policial y la denuncia de la Procuraduría General de la República, iba a ser el juez Alexandre de Moraes. Él es el instructor del proceso que será abierto este martes a la mañana cuando en el Palacio de Justicia , donde el domingo ya se observaba el refuerzo de las medidas de seguridad. Y este lunes hubo una búsqueda de bomba donde se van a sentar los jueces.
Estos son algunos de los elementos de una acusación “sólida y bien documentada ” que debiera llevar al popular jefe derechista a la cárcel, avizora el penalista Antonio Carlos de Almeida Castro , profesional influyente en el foro brasiliense.
Entre los cinco cargos que pesan sobre el capitán retirado que gobernó Brasil desde el 1 de enero de 2019 al 30 de diciembre de 2022 figuran los de tentativa de golpe de Estado y abolición violenta del Estado de Derecho.
Según audios y mensajes de texto obtenidos con autorización judicial, después de matar a Lula, Alckmin y al juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal los sediciosos se lanzarían a la caza de políticos, jueces y periodistas opositores, para cuyos encierros iba a montarse un campo de concentración posiblemente en el entorno de la capital federal.
