La necesidad que tenía Boca por volver al triunfo en la Copa Libertadores, luego de las dos derrotas en condición de visitante, hizo que saliera a jugar el partido ante Cruzeiro con una predisposición diferente. El conjunto local se ubicó en el campo de los brasileños, y buscó recuperar la pelota cerca del área de Otavio.
Boca presionaba bien arriba, y transmitía una actitud de sacrificio extremo que no había mostrado anteriormente. El público estaba eufórico por lo que veía, y el espectáculo era de mucha ansiedad.
El dominio del local era absoluto, y el desarrollo era en las cercanías del área de Cruzeiro. El arquero Otavio había intervenido correctamente en dos ocasiones, pero en una jugada detenida no pudo ante la pegada de Paredes. El capitán ejecutó un tiro libro y cuando la pelota iba a ingresar, Merentiel la empujó sobre la línea para marcar el gol.
El festejo se hizo notar después de varios resultados adversos, y se especulaba que la noche podía ser tranquila.
La postura de Boca, sin embargo, empezó a cambiar cuando se encontraba en ventaja. El equipo se fue retrasando y la presión asfixiante del principio no era tal. Cruzeiro se fue animando y de a poco logró cruzar la mitad de la cancha. Brey tuvo que aparecer en una salida a tiempo para evitar la igualdad.
Cruzeiro salió con otra determinación a jugar el segundo tiempo, y adelantó sus líneas en el campo. El juego del comienzo de Boca no reapareció, y los problemas se hicieron notar en el sector defensivo. El que lo aprovechó fue Fagner, que recibió la pelota sobre la derecha y venció a Brey con un remate al primer palo.
El clima fue de incertidumbre en el público cuando igualaron los visitantes, y los nervios fueron aumentando. Boca, por intermedio de Paredes, tuvo varias oportunidades para desnivelar, pero entre Otavio y la falta de definición lo impedían.
La ilusión creció cuando Gerson se fue expulsado por una falta sobre Paredes. El ingreso de Zeballos le imprimió más energía al ataque de Boca, pero el gol de la victoria no llegaba. Los minutos fueron pasando y la impotencia de Boca se apoderó de todo el equipo.
Boca no pudo volver a gritar en el certamen continental, y la clasificación se definirá la semana próxima en el último partido de la zona ante la Universidad Católica de Chile. La noche de Copa no fue la esperada.
