La política argentina continúa sorprendiendo. Ana Tamagno, conocida por acompañar a Javier Milei cantando “Panic Show” en el Luna Park, jurará como diputada nacional tras la designación de Diego Santilli como ministro del Interior. De corista presidencial a legisladora de la Nación: una transición que, para muchos, refleja la preocupante banalización de la representación parlamentaria en el país.
Tamagno, docente de Lengua y Literatura y esposa de uno de los biógrafos de Milei, ingresó en la lista de La Libertad Avanza casi de rebote, ocupando el puesto 18. Sin trayectoria política relevante, su salto al Congreso se explica más por su afinidad mediática con el Presidente y su participación en la “Banda Presidencial” que por méritos legislativos. En redes se define como “termo” y admite haber sido convertida al mileísmo por sus alumnos: un relato que, lejos de construir seriedad institucional, roza la caricatura.
Mientras los desafíos del país requieren cuadros técnicos y debate profundo, la escena política se llena de personajes surgidos del show y el fanatismo. Tamagno no solo será diputada: también editó el último libro de Milei y comparte escenario musical con funcionarios en ascenso. La línea entre política y espectáculo se diluye peligrosamente, y el Congreso parece convertirse cada vez más en un casting ideológico que en una institución republicana.
