RIVER VENCIÓ A ARSENAL Y ENCONTRÓ AIRE ENTRE TANTA TENSIÓN

Necesario triunfo de River. Luego de dos largas y cargadas semanas tras lo que fue la derrota con Vélez pero sobre todo la crisis interna que se destapó en el vestuario y que enfrentó a Martín Demichelis con los referentes del plantel, el Millonario necesitaba empezar a superarlo dentro de la cancha.

Un buen primer tiempo y un regular segundo tiempo le permitieron a la Banda quedarse con un partido que, por como empezó, tenía olorsito a goleada, pero que con el desarrollo se fue emparejando y hasta llegó a ponerlo en jaque al equipo local en un pasaje del complemento.

River pegó de entrada, y casi que de casualidad. Borja intentó controlar un fuerte pase pero la pelota, tras impactar en su pie, se le metió por arriba al arquero Medina, de floja reacción. El resultado no cambió lo que era el plan inicial de ambos: el Millonario, tener la pelota e instalarse con ella en campo rival; y Arsenal, encerrojado atrás esperando para salir de contra.

En ese trámite, el Millonario dominó a piacere y no pasó sobresaltos. Y Nicolás De la Cruz, con su firma, estiró la ventaja promediando la mitad del primer tiempo, con un zapatazo de afuera del área que esta vez sí dejó sin nada que hacer a Medina. Pero el segundo tiempo cambió porque Vilar movió piezas y reordenó tácticamente a un equipo que salió con la intención de ir a buscar más arriba a su rival.

Así, Arsenal empezó a crecer. Avisó primero con una jugada que Moreira no pudo definir y que entre Paulo Díaz y Funes Mori despejaron, pero pegó instantes después con un centro del ingresado Cejas que se desvió y batió a Armani, quien pudo haber hecho un poco más. El Pulpo, que no tuvo su mejor partido, sí le atajó un mano a mano a Guzmán.

River sufría porque el partido se le volvió de palo a palo, y el ida y vuelta no suele ser negocio para los de Demichelis porque si bien tiene jerarquía de sobra en ataque para potenciar los espacios, también sufre mucho el retroceso, sobre todo a espaldas de Simón en la derecha, lugar predilecto de los rivales para atacar al Millonario.

Y cuando Arsenal no solo soñaba sino que hasta olfateaba el empate, Casco tiró un centro que dio en la mano de Breitenbruch y Espinoza, tras revisarla en el VAR, sancionó penal. Borja se hizo cargo y lo cambió por gol. Enzo Pérez tuvo el cuarto con un remate en el travesaño para definir una gran jugada colectiva.

River sumó su segundo triunfo en la Copa de la Liga, ambos como local -donde lleva 17 victorias seguidas-, endereza el barco y fundamentalmente recupera la tranquilidad luego de un par de semanas ajetreadas. En la próxima fecha buscará cortar el maleficio de visitante frente a Atlético Tucumán, mientras que Arsenal, cada vez más hundido y prácticamente condenado al descenso pese a que las matemáticas le den, volverá a ser visitante de Vélez.

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